“Como ciudadanos vascos, hemos vivido el no poder hablar con un sentido crítico” (VIDEO)

entrevista / aitor merino y amaia merino / codirectores de ‘asier eta biok’

Hablar en España de independencia vasca se hizo más difícil cuando, en pleno régimen de Francisco Franco, apareció ETA (1958), organización que buscaba la emancipación por la vía armada. Hace 4 años, ETA anunció que dejaba la lucha armada, pero las cosas no han cambiado mucho: aún hoy persiste una opinión pública polarizada que relaciona las ideas independentistas vascas con el terrorismo.

¿Qué pasaría si viéramos más de cerca el conflicto? Esa pregunta se hicieron Aitor y Amaia Merino en Asier ETA Biok (Asier y yo), documental en el que muestran la amistad que mantienen desde su adolescencia con Asier Aranguren, quien estuvo en prisión entre 2002 y 2010 por pertenecer a ETA.

Los Merino son vascos, pero llevan 20 años viviendo afuera –Aitor en Madrid, Amaia en Quito–. Es decir, tienen una visión un tanto privilegiada: aunque los medios de comunicación cuentan solo la versión oficial, ellos conocen ambos rostros del conflicto, y en el documental llevan un punto de vista que permite acercarse al conflicto vasco y ahondar en las razones de Asier para unirse a ETA, al mismo tiempo que tratan el tema con una mirada crítica. Ellos saben que conocer es necesario, pero también tienen claro que “conocer no es justificar”.

¿El documental tiene alguna intención dentro del proceso de paz que vive el País Vasco?
Aitor: No queremos convencer al espectador de una tesis política o idea concreta, sino dar elementos basados en vivencias, que son distintas a los datos objetivos. Así, invitamos al espectador a que se haga preguntas desde un punto de vista distinto al que ofrecen los grandes medios de comunicación en España sobre el conflicto vasco.
Amaia: Los medios presentan todo en blanco y negro. Es muy difícil ser gris. Y si te rindes ante el “conmigo o contra mí”, de entrada te has rendido como ciudadano.
Aitor: Como ciudadanos vascos hemos vivido el no poder hablar con un sentido crítico hacia un lado o el otro sin ser tachados de “pros” o “antis”. Eso es horroroso.

La narración de la cinta es muy cautelosa. Hay algo de no tener libertad para decir lo que se piensa sobre este tema...
Aitor: La película trata sobre la amistad, y qué implica ser amigo de un militante de ETA...
Amaia: ... entre dos personas con posturas distintas sobre el entorno de conflicto en el que viven.
Aitor: La amistad es una metáfora: Uno no ama todas las cosas de la gente a la que ama. El afecto prevalece a las diferencias en la película, y eso se puede llevar a lo político: El diálogo es enriquecedor. Conocer al otro, que no es justificarlo, permite tomar posturas más firmes o más flexibles, pero informadas. El mirar al otro a los ojos y conocerle siempre ablanda el discurso de “conmigo o contra mí”.

Asier Aranguren fue nuevamente detenido. ¿En qué circunstancias?
Amaia: Asier y otras 7 personas estaban realizando un trabajo de mediación entre el Colectivo de Presos Políticos Vascos y otros agentes sociales que trabajan por la normalización y la pacificación.
Aitor: ... porque estamos en un proceso de paz...
Amaia: ... y fue encarcelado sin posibilidad de fianza. Lo volvieron a acusar de pertenecer a ETA, aunque era un trabajo de otra naturaleza. Hay mucha gente en la cárcel por relacionarse con ETA de algún modo, y no por pertenecer en realidad a la organización. Eso responde a una idea política que hay en España desde mediados de los años 90, que popularmente llamamos “Todo es ETA”.
Aitor: Ante un nuevo escenario, el gobierno sigue usando políticas represivas y caducas. Por esa razón, Asier está otra vez en la cárcel.

¿Cómo recibieron esa detención a ustedes en ese momento, a días de estrenar Asier eta biok?
Aitor: Nos adherimos al espíritu de la película, que despertó el interés de la prensa, contraria en principio a nuestra manera de pensar el asunto vasco. Pero al mismo tiempo los exhibidores se echaron atrás. No quisieron pasarla fuera del País Vasco, Cataluña y Madrid.

¿Cómo ha sido esa relación con los medios en España?
Amaia: Intensa. Un periodista de El Mundo escribió que nosotros íbamos caminando sobre cristales con nuestras palabras todo el tiempo durante la entrevista. Es difícil hablar de nuestra postura política en España. Teníamos una película por estrenar, pero también un poco de rabia, miedo y tristeza.
Aitor: La película es conciliadora... pero la detención de Asier...
Amaia: ... a nosotros nos desconcilió un montón.

En el documental hay una escena en la que la policía retira a la fuerza una bandera vasca en un evento en Pamplona, porque se la relaciona con ETA. En ese sentido, el documental produce la idea de que la civilización que tanto nos enorgullece como especie es muy bárbara, y que el orden y la razón suelen impedir acercarse al otro... ¿Sienten que esa idea ha atravesado la película?
Aitor: Uno llega al otro más a través de los sentimientos que de la razón. La razón es mucho más fría, y en el fondo, diría que es más superficial. Es decir, construimos la razón y toda una forma de pensamiento en base a nuestras vivencias: Ponemos en pensamiento aquello que tiene que ver con lo que uno ha vivido.
Amaia: Nosotros no partimos de la razón. Hacemos una aproximación a nuestra relación con Asier. Decimos que lo conocemos; detallamos nuestras circunstancias y las de él; explicamos cómo su circunstancia le produce ciertos sentimientos, de los cuales tenemos nuestras dudas. Y tú con eso haz lo que puedas.

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En el documental, cuando una de sus amigas en Madrid dice “me cago en el Rey”, la palabra es censurada con un pitido. Unas tomas más tarde, durante una congregación pública en Pamplona País Vasco, la gente empieza a grita “¡Viva ETA Militar!”, y esa parte también es censurada. En ambos casos, lo que se dice se entiende clarísimo. ¿Es casual esa “falla” de la censura?
Aitor: Decir “Viva ETA Militar” es un delito de enaltecimiento al terrorismo. No sé cuál es la pena, pero pixelamos esas tomas porque no queremos meter en problemas a nadie. Y el comentario del Rey que hace Carol Salvador, nuestra amiga del alma... nosotros sí lo decimos, nos da igual que nos multen.
Amaia: Pero eso da cuenta de que el tema que tratamos es tabú en España, y casi siempre se lo trató desde una sola perspectiva... Y dar otra visión de las cosas es riesgoso. No solo porque puedas incurrir en falta o delito, o porque te pueden malinterpretar... Es peligroso porque puede provocar el efecto contrario al que nosotros pensábamos. El tema que estamos tratando, y la manera en que lo hacemos, es muy complejo, porque tenemos un camino muy estrechito por el que podemos ir.

Durante la película hay un hilo conductor que es “¿Cómo hacerles entender a mis amigos de Madrid qué le había llevado a Asier a tomar una decisión que a mí mismo me costaba asimilar?” ¿Qué han dicho sus amigos luego de ver el documental?
Aitor: Con los amigos hemos hablado mucho del tema, así que tampoco les pilla tan de nuevas. Pero creo que les ha hecho ver en general. Algunas escenas muestran cosas como a un exmilitante de ETA abrazando a su tía, su madre o a cualquier persona... y eso es algo que jamás habían visto. Ni tampoco cómo la policía retira a porrazos la Ikurriña (la bandera vasca) de la plaza del ayuntamiento. Eso es algo que no se ve en los medios. Ni sabían que el padre de Asier había sido encarcelado por trabajar en un medio de comunicación.
Amaia: Son apuntes que ayudan a responder a la pregunta de cuáles pueden haber sido las razones.
Aitor: Se sugieren algunas cosas. Se sugiere un estado de conflicto que viene de generaciones. Ahí se cuenta cómo el abuelo de Asier tuvo que huir a Venezuela con una pena de muerte a sus espaldas por ser un nacionalista, y cómo su padre tuvo que haber pasado lo que pasó... Y ahora Asier. Para cualquier espectador medio español es algo que ya de por sí le hace preguntarse si la versión que se le ha dado desde los medios de comunicación es una visión parcial y sesgada. Para nosotros con que se haga esa pregunta el espectador, o nuestros amigos de Madrid, ya es un éxito la película.

Algunas cosas parecen no salir como esperaban, como la discusión –que Aitor confiesa haber provocado– entre Asier y su madre en la cena de nochevieja a propósito de su ideología, tocando el tema de la participación del abuelo nacionalista de Asier en la Guerra Civil. ¿Qué problemas trae perder control de la situación para el discurso del documental?
Aitor: La película intenta dar respuestas a mis amigos de Madrid y al público, y no conseguirlo. Es un constante darse de bruces con una realidad más compleja de lo que yo esperaba.
Amaia: No tener el control es parte de la trama.
Aitor: Cuando lo provoqué, yo quería una escena de concordia entre madre e hijo, y lo que acaba siendo es una escena de discusión, en la que además se ve que Asier mantiene una postura firme, que no es la postura que va a agradar a mis amigos de Madrid o al público en general. Incluso a mí mismo.

DATOS

Asier eta biok es una producción de Doxa producciones y Cineática Films, productora de las cineastas quiteñas Gabriela Calvache y Patricia Maldonado.

Asier Aranguren volvió a ser detenido el pasado enero. Con eso, algunos exhibidores prefirieron no pasar en sus salas la película, que en Pamplona se ha proyectado por 2 meses, con 30.000 espectadores.

Aitor y Amaia Merino son originarios de San Sebastián (Donostia para los vascos). Aitor se estrenó como actor de cine en ‘Historias del Kronen’ (1995). Amaia ha aparecido en ‘Blak Mama’ (2009) y ‘Esas no son penas’ (2005).

José Miguel Cabrera Kozisek

(Machala, 1988) Editor de CartóNPiedra

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