La premio nobel Svetlana Alexiévich, en los años ochenta, rodeada de mujeres combatientes de la II Guerra Mundial con cuyos testimonios escribió el libro La guerra no tiene rostro femenino. La premio nobel Svetlana Alexiévich, en los años ochenta, rodeada de mujeres combatientes de la II Guerra Mundial con cuyos testimonios escribió el libro La guerra no tiene rostro femenino. Archivo Personal de la autora, publicado en Internet

Latinoamérica: 'donde el periodismo no funciona gana la muerte'

El saldo del ataque a los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa (Estado de Guerrero, México), fue de 6 personas muertas, 20 heridas y 43 desaparecidas, además de los relatos orales de sus vidas que han sido recogidos en casi una decena de Libros periodísticos.

Una reportera bielorrusa recibía el Premio Nobel de Literatura de 2015, el pasado 8 de octubre. “Muchas personas en todo el mundo dijeron que por fin la Academia Sueca —que suele entregar el célebre premio a obras de ficción— había admitido que existen periodistas que saben escribir”, constataba, desde Berlín, el corresponsal de la revista Arcadia, Hernán D. Caro.

Svetlana Alexiévich —con un estilo que recoge relatos orales de víctimas de la guerra, en especial de mujeres— era asociada con el periodista, historiador y ensayista polaco Ryszard Kapuściński —fallecido en 2007—, quien pese a ser considerado durante años como un candidato serio a obtener el galardón que otorga la Academia Sueca, nunca lo recibió.

El escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez —muerto en 2014 —, en cambio, ganó el Nobel en 1982 por su obra literaria. “Se dijo, en fin, que la Academia reconocía de una vez por todas los méritos narrativos del periodismo”, reiteraba D. Caro, sin nombrar la larguísima tradición del género en el continente, que empezaba durante el siglo XX con obras como las de José Martí, Roberto Arlt, Macedonio Fernández, hasta Rodolfo Walsh, Carlos Monsiváis, Truman Capote o Hunter S. Thompson.

Pero las historias reales ya se abrían camino a punta de galardones y reconocimientos incluso después de la desaparición física de estos referentes. A inicios de 2015, el Instituto Internacional de la Prensa (IPI, por sus siglas en inglés), le otorgaba el Free Media Pioneer Award a Periodistas de a Pie, una organización fundada en 2007 por periodistas en ejercicio, que capacitan a sus colegas mexicanos para que afronten situaciones de riesgo durante sus coberturas.

El premio recayó sobre reporteros que trabajan en condiciones adversas. Marcela Turati —periodista y representante de Periodistas de a Pie— dijo sobre México: “En los últimos 15 años, han asesinado a 103 periodistas y desaparecido a 25 y, a partir del año 2010, el país fue considerado tan mortífero como Irak. Estos crímenes no se investigan, no se castigan, permanecen impunes. Matar a un periodista no tiene castigo alguno. Las fuentes de riesgo son principalmente los funcionarios de gobierno y las organizaciones de delincuencia organizada muchas veces coludidas entre sí. La corrupción por la asignación de publicidad ha corrompido a un extenso número de medios de comunicación que sirven de voceros del gobierno, silencian el problema y no cuidan a sus periodistas”.

México, asolado por la violencia que llenó de indignación al mundo luego de que la noche del 26 de septiembre de 2014 desaparecieran 43 normalistas (estudiantes de pedagogía), en el Estado de Guerrero, está considerado un terreno hostil para la libertad de prensa. Sobre el tema, el cronista, traductor y ensayista Juan Villoro —quien recibirá el premio de Excelencia José Emilio Pacheco el próximo 12 de marzo, en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán— ha dicho que “la cultura de la letra ha sido un desafío en una zona que dirime discrepancias a balazos”.

Fue el propio autor de ¿Hay vida en la Tierra? quien recordó que Laura Castellanos narró el tránsito de los maestros a la guerrilla en México armado, en el que se explican las raíces del conflicto. Mientras que la escritora Elena Poniatowska —autora de otro referente, La Noche de Tlatelolco— y los periodistas José Luis Tapia, Mónica Ocampo y Rafael Rodríguez publicados, el pasado 5 de diciembre, el libro La travesía de las tortugas, del colectivo Marchando con letras, en que se dibuja el rostro de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, noticia que ha inspirado decenas de textos en el último año, varios presentados en esta Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Otros textos sobre la tragedia, cuyos relatos anteriores al 26 de septiembre han progresado más que la justicia mexicana, son Los 43 de Iguala, de Sergio González Rodríguez; Ayotzinapa: Un grito desde la humanidad, de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en defensa de la Humanidad (REDH); La noche más triste: la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, de Esteban Illades; Ayotzinapa. La rabia y la esperanza, de Roberto González Villarreal; Dolerse: textos desde un país herido, de Cristina Rivera Garza; Los 43 que marcan a México, publicado por ITESO; y Con/Dolerse, de varios autores.

La crisis global de refugiados sirios y el flujo de migrantes latinoamericanos que cruzan México para llegar a Estados Unidos también ha originado historias de largo aliento, entre las que destacan la crónica ‘La frontera entre la vida y la muerte’, de la periodista Eileen Truax, autora de Dreamers. La migración es un fenómeno global que —de acuerdo con William Lacy Swing, director general de la Organización Internacional para las Migraciones— afectó en este año de manera directa a 900 mil personas que abandonaron sus países de origen para llegar a Europa.

Los premiados por la FNPI

La periodista brasileña Dorrit Harazim recibió el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabriel García Márquez que, en su tercera edición, eligió como ganador, en la categoría texto, a la crónica ‘Rápido, furioso, muerto’, del argentino Javier Sinay.

En cuanto a la imagen, Tomás Munita fue premiado por ‘Vaqueros Extremos’; La Casa Blanca de Peña Nieto, investigación realizada por el equipo de Aristegui Noticias, se llevó el galardón en cobertura; y en Innovación el equipo argentino de Chequeado destacó por el contraste y valoración que hace de la gestión pública. Mauricio Sáenz obtuvo el Reconocimiento Clemente Manuel Zabala. (I)

Por: Luis Fernando Fonseca

Luis Fernando Fonseca

(Quito, 1988) Periodista. @LuifinoFonseca