El Mariano Aguilera: Artistas plurales

Eurante el acto de apertura del primer Festival Internacional de Artes Vivas de Loja (FIAVL), se dio por inaugurado también el Teatro Benjamín Carrión, el más grande del país. Ese día, el presidente Rafael Correa, además de anunciar que el evento sería anual, recordó que este encuentro «está inspirado en el Festival de Avignon», el cual empezó en 1947 con tres obras teatrales y una muestra plástica. Hoy, el de Avignon es un evento que se mira con reverencia, por ser el más antiguo de los que se celebran todavía en Europa.

Lo cierto es que la primera edición del FIAVL no ha sido tan modesta. Con una programación dirigida por Patricio Vallejo, el encuentro contó con una cartelera de más de 40 obras teatrales y actividades conexas. La ciudad de Loja vivió 10 días de mucha cultura.

A la Centinela del Sur llegaron grupos de once países, incluyendo leyendas vivientes como Eugenio Barba, fundador de Odin Teatret y creador del concepto de Antropología Teatral. Barba se ubica entre los grandes teóricos del teatro del siglo XX, junto a Jerzy Grotowski (de quien fue alumno), Bertolt Brecht, Antonin Artaud o Konstantín Stanislavski.

También estuvieron algunos de los grupos más reconocidos en el ámbito latinoamericano, como los colombianos La Candelaria y Teatro Tierra, este último puso en escena Los cinco entierros de Pessoa, que aborda las múltiples personalidades del poeta portugués. Estuvo también Yuyachkani, de Perú, que trajo su propia versión del popular cuento de los hermanos Grimm, Los músicos de Bremen.

Más clásico que contemporáneo

La mayoría de las obras programadas fueron de grupos con trayectorias de varias décadas. Por ejemplo, La Candelaria puso en escena su versión de El Quijote, popularizada en la década de los setenta. En ese sentido, las narraciones clásicas primaron sobre las propuestas contemporáneas.

Pero sí que hubo de estas últimas. Teatro Petra trajo Labio de liebre, un comentario muy crudo sobre las formas en que el conflicto armado de Colombia se ha insertado en la vida cotidiana de sus habitantes. Aunque el escenario, en principio, no aparenta ser el de una puesta en escena experimental, el uso cinematográfico de las luces, incorporado en los movimientos casi coreográficos del elenco, es propio de una obra de vanguardia.

Otra propuesta de ese tipo es Curra: Temperos sobre Médeia, del grupo brasileño Contadores de Mentira. Inspirado en el mito griego de Medea, aquí las sombras actúan como personajes, y en el escenario se va preparando una cena en la que participan miembros del público. Por otra línea, pero también innovando, estuvo Bruma, de Teatro del Cielo, cuyos actores, Yanet Gómez (Cuba) y Martín Peña (Ecuador), practican la técnica del mimo corporal dramático, que intenta sortear el problema de manifestar ideas abstractas con movimientos. «Es expresar un pensamiento con el cuerpo», dice Peña.

Proyectos pedagógicos

Además de su obra, Peña dirigió uno de los dos proyectos de residencia artística que se realizaron en el marco delFIAVL. La obra La espera congregó a cerca de treinta actores. La otra residencia artística, que presentó una de las últimas obras de William Shakespeare, La tempestad, fue dirigida por la quiteña Madeleine Loayza.

Los proyectos pedagógicos incluyeron además una serie de talleres, como El cuerpo mutante, dictado por Lucho Mueckay; El vestuario como símbolo, de Sara Constante; Actuación para profesionales, con la directora y guionista alemana Anna Fuerstenberg, o El actor, el personaje y su doble, con el mexicano Héctor Caro.

Las calles del festival

«En Loja hay un candor que ya no existe más», dijo el italiano Eugenio Barba. Se refería a la forma en que los habitantes de la ciudad estaban viviendo el festival.

No solo se refería a una cuestión de asistencia al teatro o a las presentaciones en espacios abiertos del festival off: las calles del centro de Loja, cerradas al tránsito automotriz, estaban llenas todo el tiempo de personas que acudían por miles a realizar distintas actividades relacionadas con el festival.

La más popular era la de escribir mensajes con tiza sobre el asfalto. Desde cursis declaraciones de amor, pasando por expresiones de orgullo geográfico, hasta las más burdas confesiones y las más obscenas propuestas podían leerse por ahí. «Da la sensación de que el teatro ha desarrollado fuerzas en toda la población, no solo en quienes van a ver el espectáculo. Me voy de Loja con la sensación de que ese mundo puede ser vivible», decía maravillado Barba.

Esas calles centrales de Loja fueron las escogidas por el grupo francés Les Souffleurs Commandos Poétiques para llevar a cabo su performance. En Apparitions/Disparitions, la propuesta es pasearse por varias cuadras con unos tubos muy largos que se usan para susurrar al oído de los transeúntes pequeños fragmentos de poesía latinoamericana.

Los diez días que duró el Festival dejaron a Loja ingresos por medio millón de dólares, según el Ministerio de Turismo. Unos días antes de que iniciaran las presentaciones, todas las entradas habían sido vendidas. Más de diez mil personas asistieron a los espectáculos pagados. De esos, tres mil provenían de otras ciudades, lo que incluye 600 extranjeros y muchos estudiantes universitarios que se desplazaron en grupo.

Con su propuesta y su convocatoria, elFestival de Loja se ha convertido, en su primera edición, en un espacio consolidado de animación cultural a escala nacional.

Modificado por última vez en Viernes, 06 Enero 2017 09:31