Fuera de Campo, una mirada latinoamericana sobre el cine

Hace un año, entrevistamos en CartóNPiedra a Arturo Serrano, director de la revista Fuera de Campo, de la Universidad de las Artes. La publicación, creada para alimentar la producción académica en torno al cine en Ecuador, está por presentar su cuarto número, y prepara un quinto dedicado exclusivamente al cine ecuatoriano. En esa entrevista se hablaba sobre la enorme diferencia en la cantidad de material académico en inglés que circula en internet, frente al que está escrito en español. Ese es uno de los retos que enfrenta esta revista. Por ahora, uno de los primeros objetivos del medio se ha cumplido: convertirse en una revista indexada, a menos de un año de ser creada. En abril, Fuera de Campo fue aceptada en el directorio de Latindex, lo que le abre las puertas a un aumento significativo en su difusión y en su legitimación como publicación académica a escala internacional.

Latindex es un índice latinoamericano. Es decir que Fuera de Campo aparece en una lista de publicaciones avaladas de la región. Por ahora, la revista es parte de un directorio, y el objetivo a futuro es ser incluida en un catálogo, que es un escalafón mayor al que no puede aspirar porque aún no ha cumplido un año. «El directorio todavía es como menor de edad. Cuando entras al catálogo ya eres miembro de completo derecho, y entras a montones de directorios», explica Serrano.

Los índices, que califican a las publicaciones académicas, responden a la necesidad de avalar la calidad de sus investigaciones científicas. Y los estudios de artes y humanidades, aunque tienen una naturaleza distinta, decidieron apegarse también al método científico. «Ahí entra el índex», dice Serrano, «es una marca de calidad» que avala a las publicaciones y a quienes incluyen sus investigaciones en ellas. Y esta es una problemática que está muy relacionada con otras con las que tienen que lidiar Fuera de Campo, y que se empiezan a adivinar desde su nombre, que es una forma elegante de decir que se centra en el cine que está al margen, que suele ser el espacio en el que juegan las producciones de América Latina. Después de todo, «los índices son un invento anglosajón», recuerda Serrano.

Pero explica también que hubo una problemática en torno a adoptar el método científico con los artículos de Fuera de Campo y buscar convertirse en una revista indexada. Ya el nombre de la revista adelanta que su intención es poner en escena lo que está al margen: en esta publicación se habla de cine latinoamericano y, cuando se habla de la producción audiovisual de otras geografías, quienes lo hacen son autores latinoamericanos. ¿Por qué? Se habla de lo que ocurre en nuestra región, pero no se lo hace por un sentido meramente patriótico, sino que los contenidos al respecto son escasos. Y, como ya estaba pensada para contenidos que suelen estar al margen, la discusión iba en torno a si había que plegarse o no a los estándares de la academia anglosajona. Por ejemplo, uno de los problemas en ese sentido es que a las publicaciones en español les resulta más difícil ser incluidas en el directorio de un índice en inglés. Un criterio dentro de esa discusión era que, de alguna forma, aspirar a cumplir con los requisitos de la academia anglosajona era como arrodillarse. Pero Serrano recuerda que Tania Hermida, quien fuera directora de la carrera de Cine de la UArtes, apuntó lo siguiente: «Yo no veo a nadie arrodillándose, veo a personas empoderadas, mirando a la cara a la academia anglosajona y diciéndole: “Vamos a jugar con tu juego».

De hecho, la revista se define de esta forma en la web de la Uartes, desde donde puede descargarse en formato PDF de forma gratuita:



Fuera de Campo pretende convertirse en un espacio donde los investigadores en cine de todo el mundo, pero especialmente de América Latina, puedan publicar los resultados de sus investigaciones en un contexto tan riguroso como el de las academias norteamericanas y europeas, pero con una actitud más amigable hacia productos que responden a las necesidades del investigador de esta región1.



Este juego a doble banda de Fuera de Campo se puede intuir, de alguna forma, en cómo enfoca sus contenidos. Cuando el artículo aborda la obra de autores o películas latinoamericanas, estos suelen tener una mirada que intenta definir o clasificar al cine que se hace en la región. Por ejemplo, en el número 3, un artículo de David Oubiña (Universidad de Buenos Aires) se titula ‘Violencia y utopía. Las huellas del Nuevo cine latinoamericano’; otro, de Karolina Romero (UNAM), se centra en ‘El barroco andino en la nación clandestina: una lectura desde la «puesta en escena de la identidad mestiza»’, y en el segundo número, un tema de Karla Ballesteros (Universidad Iberoamericana de México), habla del ‘Cine chicano, un panorama de su representación’, mientras que Galo Alfredo Torres (Universidad de Cuenca), decide poner en escena a ‘Un indio en el cine de América Latina: el insólito indigenismo de Emilio Fernández’. De una u otra manera, estos temas y sus enfoques aportan a la tarea de definir una identidad del audiovisual de esta parte del mundo.

Pero las cosas son distintas cuando se abordan las creaciones cinematográficas de afuera de Latinoamérica. En el segundo número, Maryoly Ibarra (Incine), publica ‘En defensa del voice over: Caso La Jetée (1962) de Chris Marker’, y Mauricio Velásquez Hurtado (Universidad EAFIT, Antioquia) hizo un ‘Análisis del guion literario de Pulp Fiction: Un ejercicio de interpretación de lo interpretado’. Hay un corte distinto cuando el tema se enfoca en lo que está por fuera de estas geografías: más que dedicarse a definir tipos de cine en función del lugar en el que son producidos, suelen centrarse en aspectos técnicos que intervienen en una película.



Un diálogo de interés común

Una de las razones por la que los contenidos académicos en español se ven tan reducidos en internet es el hecho de que «los buscadores están diseñados para mostrarte primero lo que está en inglés. Es un aparato que lo primero que hace es apuntar a Estados Unidos», dice Serrano. Es necesario tener esto en cuenta cuando se aspira a llevar luz para una revista nueva.

En ese sentido, Ramiro Noriega, rector de la Universidad de las Artes, señala que «una de las cosas más acuciantes para nosotros es el tema de la red. Una revista como esta es un síntoma de la necesidad de establecer redes, y es por eso que tiene un consejo asesor que da cuenta de un diálogo de interés común».

Fuera de Campo es una revista arbitrada. Eso quiere decir que los artículos son enviados a árbitros de todo el mundo, quienes los leen sin saber quién es el autor —lo que se conoce como «arbitraje ciego»— y, si al menos dos de ellos coinciden en recomendar un tema, este será publicado. Por una cuestión de transparencia —y como requisito para ser incluida en un índice— estos árbitros son personas de afuera de la UArtes. Algunos de ellos son Alquimia Peña, de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (Cuba), la directora venezolana Margot Benacerraf o Marc Nicholas, de La Fémis, una de las escuelas de cine más difíciles y reconocidas en Francia2.

Serrano explica que esto se debe a que «una revista académica es como un museo, independiente. No es un espacio para publicar cosas sobre la misma universidad, sino para generar conocimiento. Así garantizamos que la revista apunte hacia la objetividad». Además, precisa, solo dos de los seis miembros del consejo editorial de Fuera de Campo son parte de la UArtes, pues otro requisito de los índices es que los miembros externos sean más del 60%. «Las grandes decisiones no las toman los rectores o los directores, sino el consejo editorial», agrega Serrano.

El hecho de que el consejo asesor esté conformado por personas de distintos países y universidades busca, de alguna manera, garantizar que haya una visión que, al mismo tiempo que es plural y que le quiere dar espacio a una cinematografía que se produce al margen, tenga también un componente universal. Como la lógica de la revista exige que al menos dos de estos árbitros recomienden la publicación de un artículo, eso implica que en dos partes distintas de América Latina haya personas, con sus visiones particulares y desde sus lugares de enunciación, que consideran pertinente hablar de un tema determinado.



Lo que viene

El número 4 de Fuera de Campo está por ser presentado, y, entre otros, temas, incluye un estudio de María Emilia García (la directora de La descorrupción) sobre los públicos del cine en Ecuador, que responde, básicamente a la pregunta de dónde se consume el cine ecuatoriano. El texto presenta cifras sobre las descargas y reproducciones online, la venta de filmes en DVD, y el porcentaje de películas piratas. Serrano lo destaca porque este es un tema cuantitativo, «algo muy extraño en los estudios sobre cine».

Entre los otros temas que se abordan en este número están la infancia en el cine colombiano, desde la noción de arqueología de Michel Foucault, un artículo a cargo de Carlos Daza, de la Universidad de Buenos Aires; un análisis de la mexicana Elvira Blanco sobre el discurso audiovisual en el documental El misterio de las lagunas (Atahualpa Lichy), que explora el quehacer diario y la tradición mágico-religiosa en las comunidades de los Andes venezolanos; una aproximación al sentimiento del absurdo en el cine bélico de Stanley Kubrick, por Luis Finol, de la Universidad Complutense de Madrid, y una aproximación a Imagen de Caracas, un espectáculo multimedia realizado dentro de las celebraciones por los cuatrocientos años de fundación de esa ciudad. Este último tema estuvo a cargo de Isabel Arredondo y Ricardo Azuaga, de la Universidad Estatal de Nueva York y la Universidad Central de Venezuela, respectivamente.

Este número cuenta con una gráfica especial: en lugar de ilustrar los textos con imágenes de las películas sobre las que se habla (como normalmente se hace), la revista le hizo un encargo a uno de los fotógrafos de la Universidad de las Artes: Tyrone Maridueña. Maridueña fue noticia en 2016 luego de ganar el premio Desembarco Poético, pero, aunque lleva años escribiendo versos, en el ámbito profesional siempre ha estado en el campo audiovisual, tanto como fotógrafo cuanto como camarógrafo o editor de videos.

Una de esas imágenes, titulada ‘Las ventanas no dan la bienvenida’, ilustra el artículo sobre el cine bélico de Kubrick con la fotografía de una puerta rodeada de alambres de púas. Con la perspectiva cambiada, esta puerta luce como una tétrica ventana. El argumento de Maridueña en el ensayo que acompañaba a las fotografías es este: «La foto fue tomada en la antigua cárcel de Guayaquil, que tenía un espacio reducido para los presos de la época. Más que una puerta, deseaba que fuera como una ventana por la que ‘observamos’ el mundo y somos atravesados por los conflictos que existen afuera y adentro. Además, deseo redimensionar la simetría fetichista que Kubrick tiene en sus películas».

Para su quinto número, en Fuera de Campo están preparando un especial monográfico sobre el cine de nuestro país. Este número, que será coordinado por Christian León, llevará por título ‘Ficción y realidad sobre el cine ecuatoriano’.



Notas

1. uartes.edu.ec/fueradecampo

2. La directora francesa Claire Simon tiene un documental que muestra el arduo proceso de selección de los estudiantes de La Fémis. Esta película se proyectó hace poco en Ecuador, adonde Simon llegó como invitada del Festival Encuentros del Otro Cine (EDOC), que le dedicó una retrospectiva.

Ramiro Noriega

Fotos: Tyrone Maridueña | CORTESÍA UARTES

El rector de la Universidad de las Artes explica que la decisión tiene, en cierta forma, una relación con la política, por el lugar que ocupa América Latina en las investigaciones sobre cine. «Desde el punto de vista académico, más allá de la indexación, hace falta establecer más canales de información».

Noriega señala que este interés se desprende del hecho de que, al revisar indicadores de la presencia de contenidos en español en internet, estos suelen ser muy bajos en relación a lo que se encuentra en inglés. «Desde el punto de vista lingüístico, el español aparece muy lejos de las lenguas dominantes occidentales. Y en ese sentido, desde el punto de vista de los contenidos, Ecuador es prácticamente inexistente», remata.

Para Noriega, hace falta establecer, como dicen algunos intelectuales, el punto de enunciación, y reivindicarlo. «Nosotros, como proyecto universitario, refrendamos un espacio de enunciación muy singular».

Noriega aporta también a la conversación sobre si adoptar la lógica de la indexación implica someterse a los estándares que predominan en la academia, y explica que es un paso que tiene que ver, en el fondo, con una visión geopolítica. «El hecho de que nosotros seamos ecuatorianos, latinoamericanos, y de que no produzcamos computadoras, ¿significa que no las debemos usar? Es un punto de conflicto muy importante, los teléfonos, la informática... en mi opinión tienen que ser utilizados como trampolines para algo. Lo mismo pasa con el sistema de distribución del conocimiento. Podemos tener una visión —que sigue siendo respetable— de no usar los métodos y las tecnologías extranjeras, lo que implica dar las espaldas al sistema académico, pero hay que saber jugar ese juego también». La ambigüedad en este tema, dice, tiene que ver con el establecimiento de un espacio educativo dedicado a las artes. «Es cierto que nosotros vamos a contrapelo, con todo lo que implica existir dentro de un sistema normativo filosóficamente complejo. El hecho de actuar en el territorio de las revistas indexadas no nos debe eximir de un sentimiento que debe ser nuestro aliento: el de ser insumisos: si es que esta revista va a ocupar todo el panorama, no funcionaría. Nos ocupamos de que haya un espacio para lo alterno».



Arturo Serrano

Fotos: Tyrone Maridueña | CORTESÍA UARTES

Para el director de Fuera de Campo, la revista cumple un papel inclusivo dentro del terreno académico. No solo por el hecho de que hay una escasez de contenidos sobre la cinematografía de América Latina, sino que, además, dentro de las publicaciones de la academia anglosajona o francesa, los autores de la región no tienen mucha cabida. «El problema de las revistas académicas no es que no les interese el cine latinoamericano, sino que no les interesan los autores latinoamericanos, hablen de lo que hablen». Y cita un caso en particular. En el segundo número de Fuera de Campo se publicó un artículo centrado en la técnica del voice over en una película francesa, La Jetée.

«El hecho de publicar un artículo de una investigadora latinoamericana sobre La Jetée es darle espacio que no habría tenido en una revista francesa».

En ese sentido, explica que el concepto de América Latina que maneja Fuera de Campo, no se limita al cine latinoamericano, «sino que también se refiere al investigador latinoamericano y al autor extranjero que aborda temas de cine latinoamericano». La intención es rescatar una visión propia generada en esta región.

Y resalta que, de alguna forma, «es nuestro, deber al haber tan pocas revistas de cine, darle un espacio a esa persona que una revista francesa no hubiera publicado. Igual pasa con las anglosajonas». Serrano considera que en América Latina hay una actitud un poco más amigable con respecto a abrir las puertas de sus publicaciones a otras miradas.

En julio de 2016, Serrano ya había señalado en CartóNPiedra el problema que representa para América Latina el hecho de que casi todo el contenido académico sobre cine esté escrito en inglés o en francés. En ese sentido, tener una revista que publica solo en los dos idiomas que predominan en Iberoamérica —la mayoría de los artículos están en español, pero también se aceptan en portugués— representa una desventaja a la hora de aspirar a que la revista sea incluida en un índice anglosajón. Formar parte de índices como Scopus o ISI, de todos modos, es uno de los objetivos que persigue Fuera de Campo en el futuro, aunque en la Universidad de las Artes saben que, al tratarse de una revista ecuatoriana, «hay que pelear contra el prejuicio».



Modificado por última vez en Martes, 30 Mayo 2017 06:30